domingo, 1 de abril de 2018

Conservatorio Nacional de Música Semblanza del maestro Enrique Iturriaga Romero - Martha Barriga Tello Dpto. Académico de Arte. UNMSM

http://www.cnm.edu.pe/SitePages/Noticia.aspx?NewID=414.

Semblanza del maestro Enrique Iturriaga Romero


Martha Barriga Tello
Dpto. Académico de Arte. UNMSM
Especialmente quisiera agradecer la oportunidad de presentar una reseña del Maestro Enrique Iturriaga Romero, que recoge el reconocimiento y admiración al profesional, al compañero de trabajo así como el afecto de una amistad fraterna de muchos años. Es grata esta oportunidad porque constituye un homenaje al Maestro al evocar aspectos de su vida, así como la voluntad de sus colegas y discípulos del Conservatorio Nacional de Música por estar cerca de él y recordarlo con su apoyo y dedicación.
Este 3 de abril se cumplirán 100 años del nacimiento de Enrique Iturriaga Romero en Lima, en 1918, tiempo en el que sus experiencias y natural vocación lo han convertido en el compositor de más larga y fructífera trayectoria en el Perú. De muy niño, y debido al trabajo de su padre, su familia radicó en Huacho donde permaneció hasta cumplir los 14 años, cuando volvió a Lima para estudiar en el colegio Champagnat hasta 1936. Su niñez, por tanto, transcurrió a orillas del mar, propicio a una amplia gama de juegos infantiles que inventaba con su hermano José, y en un ambiente apacible que fue propicio a la introspección, y en el que su inquieta imaginación fue libre de compenetrarse con la limpieza y claridad del paisaje. Además, el mar favoreció sus precoces acercamientos creativos, una influencia que se ha mantenido y puede advertirse a lo largo de sus largos años como compositor.
Enrique inicialmente optó por seguir la carrera de economía (1936-1940), y durante cuatro años mantuvo firme su decisión, hasta que tuvo que responder definitivamente a su llamado vocacional: la música. Entonces concretó los estudios que inició estando aún en el colegio, con Lily Rosay (1934-1939); Andrés Sas (1936-1942); Rodolfo Holzmann (1945-1950) y en el Conservatorio Nacional de Música en el mismo periodo. Desde el momento que decidió consagrar su vida a este propósito, hasta hoy, Enrique no ha dejado de componer ni de estar compenetrado con la cultura universal, pero especialmente con las diversas expresiones creativas, las tradiciones y el paisaje peruanos. Es permanente su recuerdo de José María Arguedas, por haberle hecho comprender en profundidad las tradiciones andinas con las que se identificó desde muy temprano. Su inquietud creativa lo llevó a persistir en indagar y experimentar diversas formas de expresión en el rico y complejo mundo de la música tradicional que aplicó igualmente a las piezas de música incidental que compuso para el cine en películas de Francisco Lombardi y José Luis Rouillon, y para teatro en los montajes de Sebastián Salazar Bondy, Julio Ramón Ribeyro y Alfonso La Torre.
Su obra creativa es amplia. Aún siendo alumno del Conservatorio Nacional su Canción y muerte de Rolando, (texto: Jorge Eduardo Eielson), fue Premio Nacional de Música Dunker-Lavalle (1947); a los 33 años obtuvo el segundo Premio Nacional (1951) con el Homenaje a Stravinsky en el que incluyó un cajón solista en la orquesta. Desde entonces y con la experiencia europea, consolidó su convicción creativa que lo llevó a recibir sendos reconocimientos por la Suite para orquesta en el Concurso Juan Landaeta del II Festival Latinoamericano de Caracas, ciudad que también lo distinguió como huésped de honor (1957); y por la  Sinfonía Junín y Ayacucho 1824 el Primer Premio otorgado por el Ejército peruano en la que las escenas se describen en una écfrasis que recurre a las notas para expresar lo que sería insuficiente por las palabras. Sus composiciones han recogido lo mejor de la literatura, la poesía, la historia y los modos del Perú. Nuevos éxitos obtuvo por Vivencias (III Festival Interamericano de Música (Washington, 1965; Primer Festival de Música de las Américas, OEA y Consejo Interamericano de Música CIDEM, Bogotá, 1984); Pregón y Danza; Tres canciones para coro y orquesta,  con poemas quechuas traducidos por José María Arguedas; Las Cumbres, basada en un poema de Sebastián Salazar Bondy, e Ifigenia en el mercado, del mismo autor; Expresiones dedicada a Manuel Enríquez; Obertura para una comedia; De la lírica campesina, con textos andinos (1995); Llamadas y fuga para un Santiago; Desiertos, sobre un poema de Eduardo Hopkins Rodríguez, y variadas piezas para coro de niños. En 1990 viajó a México invitado al Primer Encuentro Latinoamericano de Música en Morelia, Michoacán y el Distrito Federal, ocasión en la que se estrenó Cuatro poemas de Javier Heraud. En 1992 fue invitado al VI Festival Latinoamericano de Música en Caracas, ocasión que disertó sobre Repensar la Música Colonial hoy. Esta exitosa trayectoria no cambió su carácter y suele referirse a ella con modestia.
Durante su estadía en París (1950-1951), estudió con Arthur Honegger en la École Normale y con Mme. Plé-Caussade en el Conservatorio de Música y reforzó su sensibilidad por lo peruano expresado en un lenguaje universal. Sus obras, como en alguna oportunidad expresó Paul Gauguin, se encaminan a "crear según naturaleza", a compenetrarse con la fluidez del medio que escogió para expresarse, hacer suya su significación con el lenguaje propio de la música, tal como no podría decirse de alguna otra manera. De París recorrió otros lugares como Italia donde por entonces residía su hermano José, miembro del Cuerpo Diplomático peruano y con quien mantuvo una estrecha amistad sustentada en el amor fraternal y los intereses comunes a pesar de la distancia geográfica, pues él formó familia y radicó en Caracas. El fallecimiento de su madre, y de José hace pocos años, fueron dos momentos muy dolorosos para Enrique. Sin embargo, ha mantenido un permanente contacto con su viuda, Teresa, y sus sobrinos, que mantienen contacto con él desde Venezuela donde residen.  
Su condición de compositor tuvo dos correlatos intrínsecos: la vocación magisterial y la generosidad en ofrecer sus conocimientos. Como maestro Enrique Iturriaga tiene merecidos éxitos en el Conservatorio Nacional de Música donde ejerció desde 1957. Sus alumnos, que extienden su magisterio en el tiempo y en el espacio, conocen de su paciencia y la laboriosidad que imprimía en sus clases para enseñarles a usar el lenguaje musical, como forma de expresión libre y consciente. Para lograrlo estuvo en permanente búsqueda de nuevas opciones, métodos renovados y las últimas aplicaciones teóricas. Su Método de composición melódica que publicó el Fondo Editorial de la UNMSM y actualmente está agotado, es el resultado de su experiencia en el Programa Regional de Musicología (UNESCO-PNUD) en Lima y Quito, y del Curso intensivo de Musicología organizado por el Ministerio de Educación y Cultura de Ecuador. Tuvo como objetivo, brindar las herramientas para que, quienes tuvieran la inquietud de expresarse musicalmente, encontraran la vía, conocieran los modos de hacerlo, sin traicionarse. Este libro ha sido muy útil en las diferentes regiones del Perú y de Latinoamérica, donde fue invitado a ofrecer cursos que posibilitaron la difusión de los objetivos del Maestro. En 1963 viajó a los Estados Unidos de Norte América para visitar y conocer los sistemas educativos en música de universidades e instituciones superiores. También visitó la Universidad de Chile en Santiago para participar en el Congreso Interamericano de Educadores Musicales. Al año siguiente sus pares chilenos lo seleccionaron como Jurado del Concurso de Música Chilena en reconocimiento a su solvencia e imparcialidad. Estas cualidades las demostró como crítico en el diario El Comercio de Lima (1953-1960).
El gusto por la enseñanza, inicialmente ejercida en la Escuela Normal Superior (1953-1955), igualmente benefició a sus alumnos de Historia de la música y de Apreciación Musical, cátedras que dictó en las Universidades Nacional Mayor de San Marcos; Pontificia Universidad Católica del Perú; Nacional San Agustín de Arequipa y en el Conservatorio Nacional en Lima. Los jóvenes fueron conducidos a la apreciación musical desde la comprensión de sus medios expresivos en el contexto histórico en el que se produjeron. Enrique procuró fundamentalmente hacerles entender la razón por la que una pieza, la obra de arte musical, había llegado a ser como la conocemos, porque no podría haber sido diferente, resaltando de qué manera el compositor era uno y diverso con su entorno. Una experiencia que sus estudiantes siguen reconociendo como decisiva en su formación humanista.
Su vocación como maestro también se extendió fuera de las aulas. Enrique, trabajador incansable y entusiasta, tuvo una larga trayectoria sanmarquina en la organización de actividades culturales en la Facultad de Medicina, en la que fue co-presidente honorario del Cine Club de la Universidad, que luego continuó en la Facultad de Educación así como en la de Letras y Ciencias Humanas, en la que permaneció hasta que se retiró en 1987. Fue Director de la revista Letras de la Facultad y Director de la Escuela Académico Profesional de Arte (1985-1987). Durante su gestión organizó cursos de extensión dirigidos a mejorar el desempeño de los docentes del magisterio, para lo que fueron convocados los más destacados profesionales, que gustosos colaboraron en este empeño por elevar el nivel de la educación en el Perú. Tuve el privilegio de acompañarlo en esta gestión y nuestra amistad surgió y se consolidó en esos años cuando, de manera natural, se integró como un miembro más de nuestra familia. Desde entonces, y hasta que su salud lo permitió, almorzábamos juntos todos los domingos y días feriado, Navidades y definitivamente recibíamos el año juntos y mi último hijo, Álvaro, tiene la suerte de tenerlo como padrino, lo que afianzó aún más nuestro vínculo al punto que él declaraba que éramos su familia directa, y no se equivocaba. Álvaro ha seguido la primera vocación de Enrique, porque es economista. Hoy día lo visitamos en su casa y estamos permanentemente atentos a que en este momento, que requiere cuidados y compañía, reciba en reciprocidad el cariño que siempre nos demostró. Su interés por lo que ocurre se mantiene pues lee el periódico y comenta las noticias que le interesan o sorprenden.
En este aspecto conserva su condición de investigador. Enrique se interesó permanentemente por la historia de la música peruana, desde una perspectiva esencialmente humanista y conciliadora, rescatando los aportes de sus tradiciones musicales. Entre sus obras figuran "Emancipación y República, siglo XIX". (En: La Música en el Perú (co-autor: Lima, Patronato Popular y Porvenir, 1985); Q'eros, Pueblo y Música de Rodolfo Holzmann (Prólogo, Lima, 1985); La Música de Roberto Carpio (Lima, Instituto de Investigaciones Humanísticas, UNMSM, 1986); Alcedo y su época: La obra de José Bernardo Alcedo en la Biblioteca Nacional (Lima, Instituto de Investigaciones Humanísticas, UNMSM, 1987).
Aunque no es agradable para él recibir reconocimientos, recibió varios institucionales, entre ellos la Medalla de la Cultura Peruana del Instituto Nacional de Cultura (2005); la Universidad Nacional Mayor de San Marcos le otorgó el máximo reconocimiento como Profesor Emérito (1987), grado que igualmente le otorgó el Conservatorio Nacional de Música del que fue Director en dos oportunidades (1973- 1976; 1999-2002). La Pontificia Universidad Católica del Perú le hizo dos homenajes, el último en el año 2008.  La Escuela Académico Profesional de Arte de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM lo convocó para inaugurar el año académico 2004, y la Facultad en conjunto le rindió un emotivo homenaje en la inauguración de las actividades académicas del año 2008 y le consagró la Semana de Arte en el 2015. Previamente, en el 2013 el Año académico de la Universidad lo tuvo como representante.
En el año 2003 recibió el grado de Amauta, la más alta distinción del Ministerio de Educación del Perú, por su labor docente. Viajó a España el 2008, y en el 2009 a los Estados Unidos de Norte América, países que, con sendos conciertos de su obra, reconocieron su amplia y significativa trayectoria profesional. El Congreso de la República del Perú le confirió la Medalla institucional en el año 2010, condecorándolo por su prolífica e importante aporte a la música peruana. Las inquietudes y reflexiones sobre los variados temas que le interesan lo ha convertido en un innovador como artista creador, y las fronteras del Perú no le han sido suficientes, pues en otros países reconocen en él al artista, al maestro, al ser humano excepcional. Enrique Iturriaga Romero se caracteriza por ser un profesional cuya amplia generosidad, capacidad de comprensión y tolerancia le han permitido realizar una prolífica actividad creativa musical y docente, así como ha inculcado en sus alumnos y amigos la permanente inquietud para alcanzar objetivos personales y colectivos.  
Cuando decidió retirarse de la Universidad para dedicarse totalmente al Conservatorio Nacional (1987), fui testigo de su capacidad de convocatoria. Se organizó una pequeña reunión de despedida en la que Enrique logró lo que ninguno hasta entonces y nadie repitió después: concilió a docentes, estudiantes y administrativos de todas las tendencias académicas y políticas, hermanados en la despedida al Maestro, colega y amigo. En un momento especialmente difícil para la Universidad, fue una reunión de reconocimiento para quien había sabido conducir la especialidad con firmeza, discreción y objetivos claros, buscando su crecimiento y protagonismo en la escena cultural, cumpliendo la tarea de proyección a la comunidad, brindando un beneficio agregado a su función académica en el marco del respeto y la tolerancia. Por eso también fue ocasión para manifestar agradecimiento a quien logró un equilibrio en las relaciones interpersonales de docentes, alumnos y administrativos, conduciendo sus esfuerzos a objetivos comunes en beneficio del colectivo. De esto hace 31 años y su personalidad sigue siendo recordada por el claustro.
Su vinculación y compromiso con el Conservatorio Nacional de Música ha sido entrañable, por lo que permaneció ejerciendo la docencia hasta que le fue físicamente posible. En algunas ocasiones lo acompañé muy temprano en la mañana hasta la puerta del edificio en el Centro de Lima y fui testigo del esfuerzo que insistía en hacer, hasta que le fue muy difícil desplazarse. Fue por ello que, posteriormente, tuvo reuniones individuales en su domicilio para aquellos estudiantes o egresados que necesitaban de su consejo y apoyo.
Es complicado resumir la impresión que una persona como Enrique Iturriaga Romero deja en los que lo conocen. Nos enorgullece que nos acepte como amigos, que comparta sus inquietudes y reflexiones sobre los variados temas que le interesan, que no se detenga como artista creador, que  haya mantenido su generosidad, don de gentes, amabilidad, franqueza, sentido del humor y, sobre todo, su indulgencia ante quienes no aceptaron su voluntad para conocer las razones de los demás, siempre buscando entender. Enrique Iturriaga no guarda resentimientos, su capacidad de comprensión es amplia, está dispuesto a escuchar y a opinar de manera directa, con amabilidad pero sin concesiones, porque su propósito es sugerir posibilidades que ayuden a encontrar la vía adecuada en términos profesionales y personales.
Esta pequeña reseña es un homenaje de afecto y respeto a la persona y al artista, al amigo y al familiar, una combinación armónica que coincide naturalmente en Enrique Iturriaga Romero. Estoy segura que Enrique se sentirá agradecido –aunque como siempre sorprendido- por el cariño de quienes le rodean, un cariño y respeto que fue cultivando con los años, casi sin advertirlo, a sus amigos, discípulos y colegas. Hoy día él recoge lo sembrado y a todos nosotros nos cumple mantenernos a su lado y apoyarlo, como en la reciente ocasión de su enfermedad, en la que la convocatoria fue respondida con rapidez y afecto. Estoy segura que querría transmitirles sus muchísimas gracias y reiterar el desinteresado afecto que ha tenido por los que le rodean.

lunes, 26 de marzo de 2018


 

ENRIQUE A TRAVÉS DE SUS ALUMNOS - HOMENAJE POR LOS CIEN AÑOS DE ENRIQUE ITURRIAGA


ENRIQUE A TRAVÉS DE SUS ALUMNOS
HOMENAJE POR LOS CIEN AÑOS DE ENRIQUE ITURRIAGA




Además de resaltar su labor como compositor, la idea central de este homenaje co-auspiciado por el Centro Cultural Ccori Wasi y la Universidad Nacional de Música es resaltar la fecunda labor del maestro como formador de muchos compositores peruanos mostrando la obra de una pequeña parte de ellos, compositores de esta última generación que vienen realizando su labor en Perú.

Los recitales se realizarán en el Centro Cultural Ccori Wasi el 03 de abril a las 07:30 p.m. y en la Universidad Nacional de Música (sede Carabaya) el 04 de abril a las 07:30 p.m. 


El ingreso es libre.

lunes, 26 de marzo de 2018

ENRIQUE ITURRIAGA CUMPLE 100 AÑOS EL 3 DE ABRIL








 ENRIQUE ITURRIAGA CUMPLE 100 AÑOS EL 3 DE ABRIL

 Muy queridos todos:



se acerca el 3 de abril, fecha significativa en el calendario musical del Perú y el mundo.

Celebramos el onomástico de Enrique Iturriaga, quién lo olvida.

Qué pródiga ha sido la naturaleza con él y cuánto debemos agradecer su presencia entre nosotros!

Pues, a los cien años ya no se está para banquetes ni para recibir gente en casa, que turbe la paz y la tranquilidad de la que se está rodeado.



Así que pienso que la mejor manera de homenajearlo sería escribiendo unas palabras para él, hacerle un video, dedicarle una composición, tantas cosas que estoy segura le serán comunicadas poco a poco, de manera que pueda degustarlas, saborearlas, en el momento en que él desee.



Sólo para recordar a nuestro querido Enrique quiero colocar el texto que enviara otra gran maestra y colega suya, Florencia Pierret, con ocasión del homenaje que le rindiéramos en el ICPNA de Miraflores cuando se le otorgaran las Palmas Magisteriales y abriéramos un libro de mensajes electrónicos, como el que queremos hacer en esta ocasión. Envíen sus saludos y comunicaciones a este correo pilarzuniga@gmail.com que con gusto los subiremos al blog de titulados y se los haremos llegar al Maestro Enrique.

Desde ya, van desde el corazón mis saludos, con el agradecimiento de una discípula que no sólo lo quiere sino que reconoce la importante formación que recibió de él, así como lo han hecho tantas generaciones de músicos.

Larga vida a Enrique!





... "Nadie más merecedor de recibir las Palmas Magisteriales en el grado de AMAUTA, que él.



A su larga y brillante carrera como Compositor y Maestro, suma una personalidad extraordinaria, rebosante de facetas significativas como son su gran cultura, su musicalidad desbordante, su don de gentes, su sencillez a toda prueba, su fe en las nuevas generaciones, su optimismo y alegría frente a la vida...

Nunca con poses alambicadas de "Creador"; siempre con enorme sentido del humor y arranques de muchacho rebelde.



Todavía recuerdo la polka desenfrenada que bailamos los dos cuando preparábamos con maestros y alumnos del conservatorio el comienzo del curso que dicté en Lima en el año 2000, y no puedo evitar reírme a carcajadas.



El Maestro Enrique Iturriaga es orgullo no sólo del Perú sino de toda América Latina.

Habiendo tenido el privilegio de ser su amiga desde hace muchos años, me siento feliz de sumarme a este homenaje que se rinde a tan señera figura peruana.



La variedad y calidad de su obra nos conmueve .Su paso por la Dirección del Conservatorio dejó, a través del tiempo, profundas huellas que sin duda deben seguir los jóvenes músicos allí formados, para alcanzar la excelencia que se espera de ellos.



Maestro Iturriaga: reciba un gran abrazo y las más sinceras felicitaciones de esta música dominicana que festeja desde los Andes colombianos el reconocimiento tan justo que se le ha rendido.

Nuestros países son lentos pero seguros... ¡Más vale tarde que nunca!



Dios lo conserve muchos años en esa plenitud de vida y obra ejemplares.

Un gran abrazo de



FLORENCIA PIERRET “...



Todo mi cariño y quedo a la espera de sus comunicaciones para colocarlas en nuestro blog.



Pilar Zúñiga​

​UNIVERSIDAD NACIONAL DE  MÚSICA: ASOCIACIÓN TITULADOS Y EGRESADOS - Consejo Directivo

​MUSICRESCIENDO 26 AÑOS  "Música para un mundo mejor"

PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DEL PERÚ

​FARES ​Facultad de Artes Escénicas - MÚSICA – TEATRO




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DESDE ALEMANIA

El 26 de marzo de 2018, 8:32, Luis Craff-Zevallos escribió:



    Hola Pilar:

    Desde Alemania envío un cariñoso abrazo a mi querido maestro Enrique Iturriaga por sus primeros 100 añitos de vida.

    Que celebre todavía muchos más.

    Saludos



    Luis Craff-Zevallos



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El 26 de marzo de 2018, 8:53, Jose Luis Ayllon escribió:



    Estimada Pilar:

    Qué maravilla de noticia saber que Enrique Iturriaga cumplirá los 100 años este 3 abril.

    A través tuyo te hago llegar un especial saludo muy cordial de la familia de quien fuera su colega del Conservatorio por muchos años, la Maestra Rosa Elvira Carreño.

    Nuestras felicitaciones por contar con este gran músico nacional, y muchas gracias por recordárnoslo.

    Con especial afecto,

    José Luis Ayllón Carreño y familia

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El 26 de marzo de 2018, 11:11, Flavia Sarabia escribió:



 Gracias Pilarcita por hacerme recordar el cumpleaños del Maestro Enrique Iturriaga.  

 Mi madre, Angélica Cáceres de Arce, no solo lo admiraba sino que lo quería como un hermano.  

 Enrique es reconocido por su brillante carrera como compositor, maestros, gran amigo con mucho carisma y personalidad extraordinaria. 

Le deseo un feliz cumpleaños en nombre de Angélica, mi madre.

  

 Flavia Arce de Sarabia.

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DESDE VIENA, FELICIDADES

El 26 de marzo de 2018, 5:47, carlos rivera escribió:



    Estimado, querido y admirado Enrique:

Muchas felicidades por  tu cumpleaños.

Jamás olvidaré tu generosidad y optimismo de darme la oportunidad de tocar para tus alumnos universitarios, siendo yo en aquel entonces un muchacho de poca experiencia en el arte de tocar el piano.



 No tuve la suerte de ser tu alumno, pero tus consejos y ejemplo quedaron muy grabados en mi mente,  y ellos me dieron el impulso y motivación para superarme como músico  y ser humano.  GRACIAS!!!

Dicen que la verdadera felicidad es conocerse a sí mismo.............pues tú lo lograste  siendo muy joven.  Siempre te vi muy feliz. Nunca de otra manera.

A Dios doy gracias de haberte conocido.

Carlos Rivera

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FELIZ DÍA, MAESTRO ITURRIAGA

El 26 de marzo de 2018, 10:19, Jorge Betancourt Pagaza escribió:



    Usted me conocía como Coco Betancourt, agradezco al Creador que usted fuera mi maestro en el Conservatorio Nacional de Música de Lima, sus consejos siempre estuvieron presentes en mi vida profesional y así logré mi Licenciatura en Composición en el Conservatorio de Lima y una Maestría en Investigación Musical en La Universidad de La Rioja en España. Siempre recuerdo lo que decía a sus alumnos: "LA MÚSICA ES UNA SOLA".



    F E L I Z  D I A  MAESTRO ENRIQUE ITURRIAGA.



    Siempre recordaré sus enseñanzas.



Jorge Betancourt Pagaza





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El 26 de marzo de 2018, 16:35,  escribió:



    Querido Enrique, Recuerdo nuestros tiempos juntos en el Conservatorio y como "patas" de Lucha Negri, mi maestra Nr. 1. Esos sanduchitos con jamón al mediodía y el orgullo mío de compartir con Ustedes esa vida tan agradable y tan incierta, sin intuir todavía lo dura que es la vida de músico profesional. Cumplí mi mayoría de edad ya estando en Alemania y si algo me dio fuerza en muchos momentos aquí en Europa, fue saber que ustedes me habían dado esperanzas y optimismo para afrontarlo todo a "pura risa". Una pena, eso sí, que no hayamos podido llevarte a mi despedida en la playa con las chicas de Lucha. Yo te llevaba en la mente aunque no podías porque dabas clases en todas partes y a toda hora! Gracias por la base que me diste para saber lo que es un análisis serio. GRACIAS POR TODO!

    

    Alicia Conrad-Arce, egresada del Conservatorio Nacional, de la Musikhochschule de Nordrheinwestphalen, actualmente residente en Suiza, jubilada como profesora en Suiza y Alemania.

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Maestro Enrique Iturriaga,

desde Alemania recordándolo con mucho cariño y gratitud en este fecha tan especial.

No sólo las clases de Historia de la Música en mi recuerdo, sino también su singular sentido del humor y sus palabras de aliento y estímulo en momentos especiales.

En una oportunidad, antes de un recital que di hace tantísimos años en la hoy Sede Histórica, Ud. se me acercó al verme algo nervioso, diciendo "Piensa solamente que ninguno de estos c*j***s en el auditorio puede hacer lo que vas a hacer tú ahora"...consejo que me fue muy útil en muchas oportunidades en mi actividad musical posterior :-)



Un fuerte abrazo, maestro!



Ewald Hesse
 

El mié., mar. 28, 2018 13:36, Israel Olaya Pérez escribió:

Querido Maestro Enrique:
No sabe Ud. cuanta alegría me da por escribirle estas humildes líneas para expresarle mis sentimientos de cariño, admiración y sobre todo respeto a su persona, pues como sembrador de belleza  e intelecto profesional en nuestras vidas, lo  elevamos como esas Cumbres  que con tanto amor describe musicalmente su potencia y su rebeldía. Recuerdo y tuve el honor de ser su alumno en las aulas del antiguo conservatorio así mismo en las sedes  momentáneas de nuestra vida institucional, y lo apreciamos en todo su esplendor inmortal de extraordinario maestro y persona. Siempre con la alegría en la palabra y la mirada, pero sí,  un día lo vi en otra faceta mostrando  una rebeldía y bravura en rechazo ante un comenta inapropiado de un famoso  músico refiriéndose a nuestra alma mater "El Conservatorio es un sitio árido donde no se siembra" ante esta falacia, el león Enrique Iturriaga  salió e increpó "no sea idiota , de donde ha salido entonces  sino es de estas aulas". Ese momento lo tengo marcado porque así también se enseña defendiendo a nuestra alma mater a nuestra profesión y a nuestros hermanos músicos.
Es una anécdota más de las que tiene Ud. querido Maestro y hoy con gusto y mucho cariño le expreso mis sentimientos y estima personal.
Saludos igualmente de mi esposa Rocío  con quien tuvimos el honor de ser sus alumnos en el Coro Gaudeamus del maestro Oswaldo Kuan, donde impartió sus clases de armonía que luego implementaría en  el Conservatorio.
Lo saludo  con un fuerte abrazo y mucho amor que surge cuando se funda la mirada. Salud por sus preciosos primeros 100 años.

Israel Olaya

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El 28 de marzo de 2018, 18:00, Consuelo Pareja de Castro escribió:

 Muchas felicidades Enrique, gran compositor, "profe" y entrañable  amigo, en este cumpleaños tan especial.
Tus inolvidables clases quedaron para siempre grabadas para todos los que tuvimos la suerte de asistir a ellas.
Un gran abrazo

Consuelo Pareja
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Maestro Iturriaga, le mando todo lo bueno que uno puede desear para usted.

Margarita Chirif
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Maestro, como olvidar sus clases de armonía, análisis o historia de la música. Como olvidar el gran solo del segundo movimiento de Sinfonía Junín y Ayacucho. Como olvidar que usted está aquí con nosotros. Feliz 100 cumpleaños y realmente que vengan muchos más. Mis oraciones para usted!!!

Cesar Vivanco Sánchez
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El Coro Nacional del Perú y Coro Nacional de Niños del Perú se unen a los homenajes a nuestro querido maestro y realizaremos un concierto el 16 de abril en el foyer del Gran Teatro Nacional. El ingreso es libre. En breve les daré más información.

Mónica Canales Márquez
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Cuántas generaciones hemos tenido el inmenso orgullo de tenerlo como Maestro, haber aprendido tanto de Ud. Toda mi admiración, respeto e inmenso cariño para Usted, hoy y siempre!

Carlota Mestanza 
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Un fuerte abrazo para ti, uno de los mejores maestros que haya tenido el Conservatorio, deseándote muchos años más.

Gloria Florez Fernald
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Soy inmensamente feliz de poder celebrar con usted su cumpleaños y cantarle sus canciones mi querido querido querido !!!!! Maestro Iturriaga

Josefina Brivio de Brivio
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Gran referente humano, excelente paradigma de Maestro compositor, maestro pedagogo y maestro amigo. Que bendición tenerlo aún con nosotros.

Fernando Panizo
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Ilustrísimo Maestro Muchísimas Felicidades en su cumpleaños!!!!

Ada María Allende Guerra
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Maestro con todo cariño y aunque con algo de adelanto, reciba mis saludos por su cumpleaños. Siempre con mucho cariño y gratos recuerdos. Felicidades.

Sonia Beldad Suarez Fry
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Maestrísimo: 
Faltan las palabras para poder hacer justicia a todo lo que usted ha significado y significa para mí a lo largo de mi vida. Usted ha sabido ser maestro, amigo, consejero y sobre todo alguien que siempre ha estado al lado de sus discípulos. 
Gracias por todo y siga acompañándonos por mucho tiempo más.

Andrés Vizcarra
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Estimado Maestro, muchas felicidades en su día y gracias por sus composiciones que tanto placer espiritual me proporcionaron cuando las tocábamos en la Orquesta Sinfónica Nacional. 
Un abrazo

Christiam Mantilla Mayer
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Querido maestro Iturriaga:
siempre estaré eternamente agradecido por su generosidad al guiarme desde antes de conocernos, por sus sabias enseñanzas como maestro de música y como maestro de la vida, por su cálida amistad y por sus inigualables composiciones. Sus discípulos- amigos lo queremos y admiramos. Un gran abrazo.

Oswaldo Kuan
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El 1 de abril de 2018, 11:21, Bertha Sialer de Mansilla  escribió:



 Lima 1 de Abril ,2018

Hay momentos en la vida  propicios para poner en relieve el valor de la vida, contada no solo en años, sino también en el quehacer, en este caso artístico-musical, encarnado en la figura del Maestro de Maestros



Enrique Iturriaga.

Al cumplir 100 años el 03 de Abril, damos gracias a Dios por su larga y fructífera vida dedicada al maravilloso mundo de la Música como manifestación del arte y la cultura. Mundo complejo en el que Enrique Iturriaga halló el camino perfecto para extraer de las notas, ritmos, melodías y armonías  sus más bellas y reconocidas creaciones que han trascendido a otras realidades musicales y culturales de América Latina.



Es de reconocer el perfil que como persona tiene Enrique Iturriaga, estoy segura que su alegría, su conversación, su risa fácil y otros dones que lo adornan han consolidado una ACTITUD positiva que le ha permitido llegar a sus discípulos, para lograr en ellos, sus enseñanzas en las diferentes materias que impartió en el Conservatorio nacional de Música, del que fue su Director.



No puedo dejar de recordar sus enseñanzas en los cursos de "Historia de la Música", eran clases magistrales porque él, con su singular didáctica establecía audibles comparaciones que interpretaba en el piano para que comprendamos por ejemplo el Leit Motiv de una obra sinfónica, u otro género de los grandes músicos.



Lo singular era la gracia hasta en el tono de su voz, sus gestos y los  muchos recursos  personales  que lo hacen inolvidable como maestro, creador en todo instante y como ser humano.



GRACIAS Maestro por sus enseñanzas, pero sobre todo por contribuir a que sus ex alumnos sigamos enamorados de la música.



Un abrazo reconocido y grato.



Bertha Sialer Tirado de Mansilla
 
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El dom., abr. 1, 2018 16:09, Gustavo La Cruz  escribió:



Para Enrique Iturriaga con cariño y admiración, este acróstico por sus 100 años el 3 de Abril del 2018





Mis felicitaciones calurosas

Al querido y flamante cumpleañero!

Gran pedagogo, amigo y consejero,

No olvido sus enseñanzas valiosas.

Ídolo en asuntos de tonalidad –

Frigias, lidias, mayores o menores –

Ilimitada y magna es la habilidad

Con que se pasea por cromatismos

O evade paralelas con los mismos


Magnos principios a los que hace honores.
Alto! Que no sólo las consonancias;
Exactamente igual las disonancias
Se las maneja con diestra maestría,
Tanto que, así o así, es una guía
Regia y plena de sonoras fragancias,
O bien, musicales alegorías….

El tres de Abril, peruanos y peruanas,
No omitan rendirle el gran homenaje,
Rendirle el tributo – bien merecidos –
Igualmente por virtudes humanas
Que, a lo largo de sus años vividos,
Unió a sus cualidades en su viaje
Excelso por melodías mundanas.

Imperecederos son sus consejos,
Tan exquisitas sus composiciones!
Una ‚ “Junín y Ayacucho” solemne,
Radiante obra, causante de emociones,
Repique de sonidos que hasta viejos –
Indudable! – nos será remembranza!
Adyacente a ésta, también perenne,
Gozamos de un bello “Pregón y Danza”!
Al centenario: VIVA desde lejos!


César Gustavo  La Cruz, desde Schmölln – Thüringen (Turingia) – Alemania, 1.4.2018

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 http://tituladosconservatoriocnmperu.blogspot.pe/2018/04/enrique-traves-de-sus-alumnos-homenaje.html
 
ENRIQUE A TRAVÉS DE SUS ALUMNOS

HOMENAJE POR LOS CIEN AÑOS DE ENRIQUE ITURRIAGA



Además de resaltar su labor como compositor, la idea central de este homenaje co-auspiciado por el Centro Cultural Ccori Wasi y la Universidad Nacional de Música es resaltar la fecunda labor del maestro como formador de muchos compositores peruanos mostrando la obra de una pequeña parte de ellos, compositores de esta última generación que vienen realizando su labor en Perú.



Los recitales se realizarán en el Centro Cultural Ccori Wasi el 03 de abril a las 07:30 p.m. y en la Universidad Nacional de Música (sede Carabaya) el 04 de abril a las 07:30 p.m.



El ingreso es libre.
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Semblanza del Maestro Iturriaga a cargo de Martha Barriga Tello, en la web del Conservatorio Nacional de Música, hoy Universidad Nacional de Música



 
Martha Barriga Tello
Dpto. Académico de Arte. UNMSM
Especialmente quisiera agradecer la oportunidad de presentar una reseña del Maestro Enrique Iturriaga Romero, que recoge el reconocimiento y admiración al profesional, al compañero de trabajo así como el afecto de una amistad fraterna de muchos años. Es grata esta oportunidad porque constituye un homenaje al Maestro al evocar aspectos de su vida, así como la voluntad de sus colegas y discípulos del Conservatorio Nacional de Música por estar cerca de él y recordarlo con su apoyo y dedicación.
Este 3 de abril se cumplirán 100 años del nacimiento de Enrique Iturriaga Romero en Lima, en 1918, tiempo en el que sus experiencias y natural vocación lo han convertido en el compositor de más larga y fructífera trayectoria en el Perú. De muy niño, y debido al trabajo de su padre, su familia radicó en Huacho donde permaneció hasta cumplir los 14 años, cuando volvió a Lima para estudiar en el colegio Champagnat hasta 1936. Su niñez, por tanto, transcurrió a orillas del mar, propicio a una amplia gama de juegos infantiles que inventaba con su hermano José, y en un ambiente apacible que fue propicio a la introspección, y en el que su inquieta imaginación fue libre de compenetrarse con la limpieza y claridad del paisaje. Además, el mar favoreció sus precoces acercamientos creativos, una influencia que se ha mantenido y puede advertirse a lo largo de sus largos años como compositor.
Enrique inicialmente optó por seguir la carrera de economía (1936-1940), y durante cuatro años mantuvo firme su decisión, hasta que tuvo que responder definitivamente a su llamado vocacional: la música. Entonces concretó los estudios que inició estando aún en el colegio, con Lily Rosay (1934-1939); Andrés Sas (1936-1942); Rodolfo Holzmann (1945-1950) y en el Conservatorio Nacional de Música en el mismo periodo. Desde el momento que decidió consagrar su vida a este propósito, hasta hoy, Enrique no ha dejado de componer ni de estar compenetrado con la cultura universal, pero especialmente con las diversas expresiones creativas, las tradiciones y el paisaje peruanos. Es permanente su recuerdo de José María Arguedas, por haberle hecho comprender en profundidad las tradiciones andinas con las que se identificó desde muy temprano. Su inquietud creativa lo llevó a persistir en indagar y experimentar diversas formas de expresión en el rico y complejo mundo de la música tradicional que aplicó igualmente a las piezas de música incidental que compuso para el cine en películas de Francisco Lombardi y José Luis Rouillon, y para teatro en los montajes de Sebastián Salazar Bondy, Julio Ramón Ribeyro y Alfonso La Torre.
Su obra creativa es amplia. Aún siendo alumno del Conservatorio Nacional su Canción y muerte de Rolando, (texto: Jorge Eduardo Eielson), fue Premio Nacional de Música Dunker-Lavalle (1947); a los 33 años obtuvo el segundo Premio Nacional (1951) con el Homenaje a Stravinsky en el que incluyó un cajón solista en la orquesta. Desde entonces y con la experiencia europea, consolidó su convicción creativa que lo llevó a recibir sendos reconocimientos por la Suite para orquesta en el Concurso Juan Landaeta del II Festival Latinoamericano de Caracas, ciudad que también lo distinguió como huésped de honor (1957); y por la  Sinfonía Junín y Ayacucho 1824 el Primer Premio otorgado por el Ejército peruano en la que las escenas se describen en una écfrasis que recurre a las notas para expresar lo que sería insuficiente por las palabras. Sus composiciones han recogido lo mejor de la literatura, la poesía, la historia y los modos del Perú. Nuevos éxitos obtuvo por Vivencias (III Festival Interamericano de Música (Washington, 1965; Primer Festival de Música de las Américas, OEA y Consejo Interamericano de Música CIDEM, Bogotá, 1984); Pregón y Danza; Tres canciones para coro y orquesta,  con poemas quechuas traducidos por José María Arguedas; Las Cumbres, basada en un poema de Sebastián Salazar Bondy, e Ifigenia en el mercado, del mismo autor; Expresiones dedicada a Manuel Enríquez; Obertura para una comedia; De la lírica campesina, con textos andinos (1995); Llamadas y fuga para un Santiago; Desiertos, sobre un poema de Eduardo Hopkins Rodríguez, y variadas piezas para coro de niños. En 1990 viajó a México invitado al Primer Encuentro Latinoamericano de Música en Morelia, Michoacán y el Distrito Federal, ocasión en la que se estrenó Cuatro poemas de Javier Heraud. En 1992 fue invitado al VI Festival Latinoamericano de Música en Caracas, ocasión que disertó sobre Repensar la Música Colonial hoy. Esta exitosa trayectoria no cambió su carácter y suele referirse a ella con modestia.
Durante su estadía en París (1950-1951), estudió con Arthur Honegger en la École Normale y con Mme. Plé-Caussade en el Conservatorio de Música y reforzó su sensibilidad por lo peruano expresado en un lenguaje universal. Sus obras, como en alguna oportunidad expresó Paul Gauguin, se encaminan a "crear según naturaleza", a compenetrarse con la fluidez del medio que escogió para expresarse, hacer suya su significación con el lenguaje propio de la música, tal como no podría decirse de alguna otra manera. De París recorrió otros lugares como Italia donde por entonces residía su hermano José, miembro del Cuerpo Diplomático peruano y con quien mantuvo una estrecha amistad sustentada en el amor fraternal y los intereses comunes a pesar de la distancia geográfica, pues él formó familia y radicó en Caracas. El fallecimiento de su madre, y de José hace pocos años, fueron dos momentos muy dolorosos para Enrique. Sin embargo, ha mantenido un permanente contacto con su viuda, Teresa, y sus sobrinos, que mantienen contacto con él desde Venezuela donde residen.  
Su condición de compositor tuvo dos correlatos intrínsecos: la vocación magisterial y la generosidad en ofrecer sus conocimientos. Como maestro Enrique Iturriaga tiene merecidos éxitos en el Conservatorio Nacional de Música donde ejerció desde 1957. Sus alumnos, que extienden su magisterio en el tiempo y en el espacio, conocen de su paciencia y la laboriosidad que imprimía en sus clases para enseñarles a usar el lenguaje musical, como forma de expresión libre y consciente. Para lograrlo estuvo en permanente búsqueda de nuevas opciones, métodos renovados y las últimas aplicaciones teóricas. Su Método de composición melódica que publicó el Fondo Editorial de la UNMSM y actualmente está agotado, es el resultado de su experiencia en el Programa Regional de Musicología (UNESCO-PNUD) en Lima y Quito, y del Curso intensivo de Musicología organizado por el Ministerio de Educación y Cultura de Ecuador. Tuvo como objetivo, brindar las herramientas para que, quienes tuvieran la inquietud de expresarse musicalmente, encontraran la vía, conocieran los modos de hacerlo, sin traicionarse. Este libro ha sido muy útil en las diferentes regiones del Perú y de Latinoamérica, donde fue invitado a ofrecer cursos que posibilitaron la difusión de los objetivos del Maestro. En 1963 viajó a los Estados Unidos de Norte América para visitar y conocer los sistemas educativos en música de universidades e instituciones superiores. También visitó la Universidad de Chile en Santiago para participar en el Congreso Interamericano de Educadores Musicales. Al año siguiente sus pares chilenos lo seleccionaron como Jurado del Concurso de Música Chilena en reconocimiento a su solvencia e imparcialidad. Estas cualidades las demostró como crítico en el diario El Comercio de Lima (1953-1960).
El gusto por la enseñanza, inicialmente ejercida en la Escuela Normal Superior (1953-1955), igualmente benefició a sus alumnos de Historia de la música y de Apreciación Musical, cátedras que dictó en las Universidades Nacional Mayor de San Marcos; Pontificia Universidad Católica del Perú; Nacional San Agustín de Arequipa y en el Conservatorio Nacional en Lima. Los jóvenes fueron conducidos a la apreciación musical desde la comprensión de sus medios expresivos en el contexto histórico en el que se produjeron. Enrique procuró fundamentalmente hacerles entender la razón por la que una pieza, la obra de arte musical, había llegado a ser como la conocemos, porque no podría haber sido diferente, resaltando de qué manera el compositor era uno y diverso con su entorno. Una experiencia que sus estudiantes siguen reconociendo como decisiva en su formación humanista.
Su vocación como maestro también se extendió fuera de las aulas. Enrique, trabajador incansable y entusiasta, tuvo una larga trayectoria sanmarquina en la organización de actividades culturales en la Facultad de Medicina, en la que fue co-presidente honorario del Cine Club de la Universidad, que luego continuó en la Facultad de Educación así como en la de Letras y Ciencias Humanas, en la que permaneció hasta que se retiró en 1987. Fue Director de la revista Letras de la Facultad y Director de la Escuela Académico Profesional de Arte (1985-1987). Durante su gestión organizó cursos de extensión dirigidos a mejorar el desempeño de los docentes del magisterio, para lo que fueron convocados los más destacados profesionales, que gustosos colaboraron en este empeño por elevar el nivel de la educación en el Perú. Tuve el privilegio de acompañarlo en esta gestión y nuestra amistad surgió y se consolidó en esos años cuando, de manera natural, se integró como un miembro más de nuestra familia. Desde entonces, y hasta que su salud lo permitió, almorzábamos juntos todos los domingos y días feriado, Navidades y definitivamente recibíamos el año juntos y mi último hijo, Álvaro, tiene la suerte de tenerlo como padrino, lo que afianzó aún más nuestro vínculo al punto que él declaraba que éramos su familia directa, y no se equivocaba. Álvaro ha seguido la primera vocación de Enrique, porque es economista. Hoy día lo visitamos en su casa y estamos permanentemente atentos a que en este momento, que requiere cuidados y compañía, reciba en reciprocidad el cariño que siempre nos demostró. Su interés por lo que ocurre se mantiene pues lee el periódico y comenta las noticias que le interesan o sorprenden.
En este aspecto conserva su condición de investigador. Enrique se interesó permanentemente por la historia de la música peruana, desde una perspectiva esencialmente humanista y conciliadora, rescatando los aportes de sus tradiciones musicales. Entre sus obras figuran "Emancipación y República, siglo XIX". (En: La Música en el Perú (co-autor: Lima, Patronato Popular y Porvenir, 1985); Q'eros, Pueblo y Música de Rodolfo Holzmann (Prólogo, Lima, 1985); La Música de Roberto Carpio (Lima, Instituto de Investigaciones Humanísticas, UNMSM, 1986); Alcedo y su época: La obra de José Bernardo Alcedo en la Biblioteca Nacional (Lima, Instituto de Investigaciones Humanísticas, UNMSM, 1987).
Aunque no es agradable para él recibir reconocimientos, recibió varios institucionales, entre ellos la Medalla de la Cultura Peruana del Instituto Nacional de Cultura (2005); la Universidad Nacional Mayor de San Marcos le otorgó el máximo reconocimiento como Profesor Emérito (1987), grado que igualmente le otorgó el Conservatorio Nacional de Música del que fue Director en dos oportunidades (1973- 1976; 1999-2002). La Pontificia Universidad Católica del Perú le hizo dos homenajes, el último en el año 2008.  La Escuela Académico Profesional de Arte de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM lo convocó para inaugurar el año académico 2004, y la Facultad en conjunto le rindió un emotivo homenaje en la inauguración de las actividades académicas del año 2008 y le consagró la Semana de Arte en el 2015. Previamente, en el 2013 el Año académico de la Universidad lo tuvo como representante.
En el año 2003 recibió el grado de Amauta, la más alta distinción del Ministerio de Educación del Perú, por su labor docente. Viajó a España el 2008, y en el 2009 a los Estados Unidos de Norte América, países que, con sendos conciertos de su obra, reconocieron su amplia y significativa trayectoria profesional. El Congreso de la República del Perú le confirió la Medalla institucional en el año 2010, condecorándolo por su prolífica e importante aporte a la música peruana. Las inquietudes y reflexiones sobre los variados temas que le interesan lo ha convertido en un innovador como artista creador, y las fronteras del Perú no le han sido suficientes, pues en otros países reconocen en él al artista, al maestro, al ser humano excepcional. Enrique Iturriaga Romero se caracteriza por ser un profesional cuya amplia generosidad, capacidad de comprensión y tolerancia le han permitido realizar una prolífica actividad creativa musical y docente, así como ha inculcado en sus alumnos y amigos la permanente inquietud para alcanzar objetivos personales y colectivos.  
Cuando decidió retirarse de la Universidad para dedicarse totalmente al Conservatorio Nacional (1987), fui testigo de su capacidad de convocatoria. Se organizó una pequeña reunión de despedida en la que Enrique logró lo que ninguno hasta entonces y nadie repitió después: concilió a docentes, estudiantes y administrativos de todas las tendencias académicas y políticas, hermanados en la despedida al Maestro, colega y amigo. En un momento especialmente difícil para la Universidad, fue una reunión de reconocimiento para quien había sabido conducir la especialidad con firmeza, discreción y objetivos claros, buscando su crecimiento y protagonismo en la escena cultural, cumpliendo la tarea de proyección a la comunidad, brindando un beneficio agregado a su función académica en el marco del respeto y la tolerancia. Por eso también fue ocasión para manifestar agradecimiento a quien logró un equilibrio en las relaciones interpersonales de docentes, alumnos y administrativos, conduciendo sus esfuerzos a objetivos comunes en beneficio del colectivo. De esto hace 31 años y su personalidad sigue siendo recordada por el claustro.
Su vinculación y compromiso con el Conservatorio Nacional de Música ha sido entrañable, por lo que permaneció ejerciendo la docencia hasta que le fue físicamente posible. En algunas ocasiones lo acompañé muy temprano en la mañana hasta la puerta del edificio en el Centro de Lima y fui testigo del esfuerzo que insistía en hacer, hasta que le fue muy difícil desplazarse. Fue por ello que, posteriormente, tuvo reuniones individuales en su domicilio para aquellos estudiantes o egresados que necesitaban de su consejo y apoyo.
Es complicado resumir la impresión que una persona como Enrique Iturriaga Romero deja en los que lo conocen. Nos enorgullece que nos acepte como amigos, que comparta sus inquietudes y reflexiones sobre los variados temas que le interesan, que no se detenga como artista creador, que  haya mantenido su generosidad, don de gentes, amabilidad, franqueza, sentido del humor y, sobre todo, su indulgencia ante quienes no aceptaron su voluntad para conocer las razones de los demás, siempre buscando entender. Enrique Iturriaga no guarda resentimientos, su capacidad de comprensión es amplia, está dispuesto a escuchar y a opinar de manera directa, con amabilidad pero sin concesiones, porque su propósito es sugerir posibilidades que ayuden a encontrar la vía adecuada en términos profesionales y personales.
Esta pequeña reseña es un homenaje de afecto y respeto a la persona y al artista, al amigo y al familiar, una combinación armónica que coincide naturalmente en Enrique Iturriaga Romero. Estoy segura que Enrique se sentirá agradecido –aunque como siempre sorprendido- por el cariño de quienes le rodean, un cariño y respeto que fue cultivando con los años, casi sin advertirlo, a sus amigos, discípulos y colegas. Hoy día él recoge lo sembrado y a todos nosotros nos cumple mantenernos a su lado y apoyarlo, como en la reciente ocasión de su enfermedad, en la que la convocatoria fue respondida con rapidez y afecto. Estoy segura que querría transmitirles sus muchísimas gracias y reiterar el desinteresado afecto que ha tenido por los que le rodean.

lunes, 26 de marzo de 2018

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Lo conocí cuando ya había dejado de enseñar. Sin embargo fue la persona que más me enseñó a enseñar. Se dice que nadie es imprescindible pero hay excepciones

Christian José Meza Marotta


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Felicitaciones al Maestro!!!

 Alejandro De Vincenzi
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Maravilloso tengo aún la entrevista que le hice

Medalith Rubio
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Muchas Felicidades y Bendiciones GRAN MAESTRO ENRIQUE ITURRIAGA
María Eloísa Aguirre González
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Entrañable Maestro y Guía. Me aúno a tan merecidos saludos. Un gran abrazo a la distancia con el cariño y admiración de siempre.
Rafael Augusto Moscoso
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Un MAESTRO en todo sentido de la palabra, mente lúcida, chispa brillante, inspirador, provocado - referente de la cultura del país....dejo la solemnidad sino Enrique comenzaría a reirse!
Aquí un pequeño recuerdo, tu obra Pregón y Danza que trabajamos juntos...
GRACIAS por tantas buenas horas compartidas, por todo lo que has brindado a generaciones de músicos, por tu presencia eternamente juvenil, porque el Espíritu siempre es joven –
Un gran abrazo, Enrique!
Juan José Chuquisengo
Enrique Iturriaga: Pregón y danza (1952)
https://m.youtube.com/watch?v=RY6cLjNkQ_E
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Mi querido Maestro: un feliz cumpleaños, Maestro de Maestros
Norma Brito Ramos
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QUERIDO MAESTRO Y ENTRAÑABLE AMIGO: MIL FELICIDADES, HOY Y SIEMPRE, A TU PROLÍFICA CREACIÓN MUSICAL Y TU MARAVILLOSA VIDA!!!
Elsa Pulgar-Vidal

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QUERIDO MAESTRO ENRIQUE.
Cuánta felicidad por acompañarlo, aunque fuere a la distancia, en este día tan memorable para usted, para la cultura de nuestro país i sobre todo para sus amigos de hoy, exalumnos suyos en las aulas de nuestra Alma Mater, el Conservatorio Nacional de Lima; su onomástico de estos primeros cien años de vida... Son muchísimos los recuerdos que se agolpan en nuestra mente i corazón que sólo puedo decirle ¡gracias por haber sido nuestro maestro, no sólo con su sapiencia, sino con su don de gentes de antología! (Sin asumir postura alguna a más de su sencillez i calor humano.)
Un abrazo, quasi fialial desde el Cusco (que aún lo espera...).
ara
Abel Rozas Aragón
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Hola Pilar como estas? Mi nombre es Nehemias Calsin quizá no me conozcas soy ex alumno del maestro Iturriaga del curso de Análisis Musical e Historia de la Música. Me gradué hace varios anhos desde ese momento nunca más lo vi porque no vivo en Perú, por favor mándale mis saludos cordiales; quizá el ya no se acuerda mucho de mí, muchas bendiciones.
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Un gran día. Felicidades maestro Iturriaga!!!!
Sonia Beldad Suarez Fry
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Querido maestro, en este día tan especial todos los que lo conocemos y hemos tenido la dicha de disfrutar de sus enseñanzas, jovialidad, sabiduría, amor a la música y al prójimo celebramos la vida con usted. Gracias por tanto.
Martha Rebata Gomez
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Y además uno de los mejores y más activos directores que tuvo el Conser!!.... Salud Maestro de maestros!!!........
Gustavo La Cruz
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Queridísimo Maestro, A través de las millas y los años, me uno a sus muchísimos alumnos, amigos y familiares, para saludarlo por este día tan especial. Siempre recuerdo la fascinación que sentía en sus clases de Historia de la Música, llenas de ingenio, energía y profundidad simultaneas. Siempre siento esa pasión y caudal de emociones cuando ejecuto o escucho sus obras. Y, siempre sonrió cuando pienso en su personalidad: llena de vigor, imaginación, conocimiento, y ese amor por la vida.

Feliz Cumpleaños gran Maestro y Artista Enrique Iturriaga!!
Myriam Avalos Teie
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Hoy en la República Alonso Cueto le dedica una nota a nuestro laureado compositor académico Enrique Iturriaga, a propósito de sus 100 años de edad. Un placer ver que, para variar, en algún medio hablan de nuestros músicos académicos, olvidados por el resto. Ojala que los músicos académicos peruanos tuvieran la misma cobertura que los literatos, poetas, pintores, actores..no sé por qué los músicos son invisibles para nuestra elite intelectual. Gracias Alonso Cueto por destacar al gran maestro que formó varias generaciones de músicos peruanos desde el Conservatorio y la UNMSM.
Raul Renato Romero
1 de abril 
ALONSO CUETO, Diario La República, 1 de abril de 2018


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Muy querido Enrique nuestro,
Digo nuestro, porque eres de muchos por tu inmensa generosidad como Maestro.
Haberte tenido como Maestro ha sido un lujo poco imaginado...

Desde muy joven tuve el gran privilegio de conocerte y de sentir a través de mi familia el cariño que mi madre y mis tíos sentían por ti. Se que mi abuela te quiso como a un hijo y por ti me entere la manera como ella se despidió de ti al dejarnos. Supe que mi madre mis tíos y tu, crecieron juntos, que estudiaron música en la academia Sas y que fueron muy amigos.

Como alumna tuya, encontré a un maestro generoso, amable y muy musical, capaz de llevarme hasta el fondo de la música misma. Encontré contigo el porqué de las relaciones armónicas de las modulaciones y del misterio de lo que producían los acordes de sétima, los aumentados y los disminuidos...entendí el contrapunto y el análisis de las obras musicales que fueron la base de mi carrera como directora de orquesta.

Fuiste también profesor mío en la Universidad de San Marcos en el curso de Apreciación musical.
Cada vez que dictabas un curso nuevo me tenías delante tuyo y me decías: “Mina tú de nuevo?”
Yo te respondía con una sonrisa y tú me decías: “Muy bien porque ahora enseño mejor que antes...”
Siempre sencillo nunca dejaste que ningún alumno te llame “Maestro”, nos respondías igual de “maestro” cuando éramos aprendices..

Cuando escuchaba tu música sentí siempre esa valiosa síntesis de tu obra musical que nos hace reconocer que es música nuestra, contemporánea y culta, llena de imaginación y de gran sentido de humor como tú mismo!

Esto me llevó al tema de mi última Tesis para el grado de Magister en Historia que con todo cariño te dedico en esta fecha tan especial:
Enrique Iturriaga Romero: Obra e influencia en la Música contemporánea del Perú.

Mis últimas palabras son para agradecerte de manera infinita el haberme permitido aprender de ti todo aquello que significa
La música: la felicidad.

Mina Maggiolo Dibos.
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Querido Maestro y Amigo:
Recibe un muy afectuoso saludo de cumpleaños de quien ha tenido el honor y satisfacción de tocar composiciones tuyas en los países donde he servido representando a la Nación.
Siempre agradecida por tus enseñanzas, consejos, generosidad y amistad.
Un fuerte abrazo,
Liliana Cino
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Por favor un gran abrazo al querido y recordado Enrique en su CENTENARIO, guardo hermosos recuerdos de sus entretenidas clases cuando fui su alumna en el Conservatorio de Quito, QUE LINDA ÉPOCA............
Un cariño grande................
Thais Nowack
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Espiritualmente contigo Enrique, queridísimo respetado y admirado Maestro mío, y con todos los amigos colegas que tengan el privilegio de estar personalmente festejando como se debe los 100 años de una de las columnas inmensas de la cultura peruana.
Con cariño,
 Jesús Castro Balbi
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A propósito de los 100 años de nuestro querido y gran compositor y maestro de maestros ENRIQUE ITURRIAGA, va como homenaje esta entrevista que le hicimos en el programa Umbrales de TV Perú en el 2011. Participan Carmen Escobedo, Juan Jose Chuquisengo, y el suscrito. La entrevista fue realizada en su casa de Miraflores.

Raúl Renato Romero


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Un saludo especial maestro de los maestros, fue un honor haber recibido sus enseñanzas ya que usted cambio la vida y transformó la vida de todos sus discípulos, qué gusto da ir a la biblioteca del CNM. Y ver que casi la mayoría de las tesis usted figura como asesor de los titulandos, además se ve aportes importantes e ilustrativo, en una época que no había internet, ni la surtida biblioteca que tiene actualmente el conservatorio.
Alan Cueto Rivera
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Aunque yo no puedo realmente contarme entre sus alumnos, le agradezco profundamente, Maestro Iturriaga, por su enorme trabajo por la música en el país. Me tomo la libertad de enviarle el saludo, el reconocimiento y el abrazo de toda la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Bicentenario y el mío propio
Pablo Sabat Mindreau
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Pilar, no conozco el correo del Maestro Iturriaga, pero me gustaría saludarlo, pues mi hermano el maestro Oscar Vadillo que ya falleció y fue el único extranjero que ejerció como Director de Escena del Teatro Nacional de la Opera de Munich, lo recordaba y elogiaba las composiciones del maestro Iturriaga y las presentaba. Hacerle llegar, por favor el saludo de las hermanas Ela y Aída Vadillo G. Muchas gracias.
  Ela y Aída Vadillo G